Welcome to Havana Biennal. Entre la censura y el arte complice

Aldeide Delgado

Como parte de la campaña promocional por el 500 aniversario de La Habana, el desarrollo de la Bienal -en tanto producto cultural turístico internacional- ofrece una experiencia optimista; un ambiente celebratorio signado por el tráfico de nuevas ideas, la circulación de personas del exterior y la sensación de bienestar en un “espacio público exento de conflictos”. Los visitantes (curadores, críticos y coleccionistas) exploran el paisaje autóctono y buscan el contacto directo con la producción artística local. Mientras, los creadores asisten a la preparación e instalación de obras, la intervención de edificios abandonados y reuniones festivas bajo el amparo institucional. La Habana arriba a sus 500 años manteniendo el atractivo internacional que genera su clima político, “la espontaneidad del pueblo” y “la riqueza de sus paisajes”. La ciudad se transforma para el turismo con la edificación de nuevos inmuebles, en el medio de una decadencia social generalizada.

A finales de 2017, los devastadores efectos del huracán de categoría 5 Irma, provocaron la cancelación de la Bienal programada para el último trimestre del 2018. La decisión de posponer la Bienal produjo reacciones considerables en el escenario artístico cubano. El artista Luis Manuel Otero y la historiadora del arte, Yanelys Núñez organizaron una bienal alternativa, la #00Bienal de La Habana, cuya ejecución – a contrapelo de la voluntad oficial- se llevó a cabo desde espacios independientes como estudios y casas de artistas. La #00Bienal de La Habana mantuvo vivo el espíritu de la Bienal en un momento de crisis y junto a exposiciones gubernamentales como el festival Artes de Cuba: Desde la Isla para el Mundo en Washington y Ola Cuba en la ciudad de Lille en Francia; sostuvieron la discusión – y con ello el interés- sobre el arte cubano a escala internacional.

Como plantean Pedro Cruz Sánchez y María Teresa Marín en El Turista como espectador del arte contemporáneo: “Las exposiciones se convierten en grandes operaciones de marketing y campañas bien estudiadas de publicidad que, al tiempo de crear el producto, crean la demanda social del mismo”. La mejor estrategia para la actual Bienal de La Habana hubiese sido invitar a Luis Manuel Otero y a Yanelys Nuñez para debatir sobre las experiencias de la #00Bienal, presentaran el catálogo y analizaran qué otras narrativas y modelos de gestión propició el evento. Su participación hubiese prometido una de las mejores intervenciones, una reconciliación, una esperanza, una ilusión de libertad creativa. Sin embargo, bajo la sombra del Decreto 349, Luis Manuel fue detenido por las autoridades el jueves 4 y 11 de abril para impedir la realización de acciones durante el evento. Desde su casa en Damas No. 955 en La Habana Vieja, el artista prepara la Bienal sin 349. Una bienal alternativa donde expondrá la serie Se USA: un homenaje a la historia minúscula y un reclamo a la libertad de opinión.

Con el propósito de “descentralizar” la escena artística cubana -algo que ya se había puesto en práctica durante la #00Bienal con el lema “En cada estudio, una Bienal”- varios artistas abren las puertas de sus casas para presentar proyectos curatoriales y de colaboración. El artista Reynier Leyva Novo inaugura en su domicilio cito en Justo No. 63 en el barrio Párraga la exhibición Patria, Muerte y Azúcar sobre la temática de la esclavitud. Además, el dúo creativo Cara Lewis y Alejandro Figueredo presentarán en la residencia ubicada en la Calle 22 No. 309 en el Vedado, la exhibición Cantos Comunes. El evento –al decir de sus organizadores- propone lo lúdico y lo absurdo como estrategia para narrar la historia de los acontecimientos simples y cotidianos. Para ello, durante un día, se presentarán una serie de re-performances y re-interpretaciones de los Flux-events originales de los años sesenta y acciones de artistas contemporáneos basadas en instrucciones.

Por primera vez la Bienal de La Habana extiende sus acciones hacia otras provincias del país. En Matanzas, la artista María Magdalena Campos-Pons llama la atención sobre la relevancia histórica, cultural y geográfica de su región natal. El proyecto colectivo Ríos Intermitentes agrupa más de 40 artistas nacionales e internacionales entre quienes se encuentran Cullen Washington, Adam Elkins y Carrie Mae Weems.

La Bienal de La Habana sesionará bajo el título “La construcción de lo posible” desde el 12 de abril hasta el 12 de mayo. Según datos oficiales, se llevarán a cabo 60 muestras colectivas, 36 exhibiciones personales y bipersonales, 85 open estudios y 19 intervenciones en espacios públicos. Además, acogerá un amplio número de artistas procedentes de África (Mali, República del Congo, Benin, Kenia, Marruecos, República de Senegal, Nigeria y Egipto), Medio Oriente (Siria e Irán), Europa (España, Finlandia, Alemania, Francia y Portugal), Asia (Japón, China, India y Filipinas), América Latina (Argentina, Colombia, Chile y México) y el Caribe (Barbados, Martinica, Haití, Puerto Rico y República Dominicana).

Entre las exhibiciones principales se encuentran la muestra colectiva en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam donde participan artistas como David Beltrán (Cuba), Camilo Yañez (Chile), Maya Watanabe (Perú), Abdoulaye Konaté (Mali), Alexia Miranda (El Salvador) y Adler Guerrier (Haití-EEUU). Este último parte de la investigación sobre la herencia haitiana en Cuba para reflexionar sobre las características del paisaje caribeño. Un enfoque similar es ofrecido por la artista Charo Oquet (República Dominicana-EEUU) en la exhibición colectiva en Casa de México. Su instalación Voces de Calibán explora las prácticas culturales de las comunidades afrocaribeñas a partir de las nociones de alegría, esperanza y sanación. En la calle Malecón 307 entre Galiano y San Nicolás puede encontrarse Cumanana (Pa´Nicomedes Santa Cruz, Nicolás Guillén y Alanna Lockward) del artista William Córdoba (Perú-EEUU). La obra es una meditación sobre los diálogos de la diáspora africana en el Caribe y las Américas a partir de la intersección de los valores entre la arquitectura andina y la arquitectura vernácula contemporánea. En el Centro Hispanoamericano de Cultura, Oscar Figueroa (Costa Rica) presenta On the other side of the railroads, un conjunto de obras que replantean las ideas de progreso y modernidad en Centroamérica.

Welcome to Havana Biennal. Entre la censura y el arte complice

Aldeide Delgado

Como parte de la campaña promocional por el 500 aniversario de La Habana, el desarrollo de la Bienal -en tanto producto cultural turístico internacional- ofrece una experiencia optimista; un ambiente celebratorio signado por el tráfico de nuevas ideas, la circulación de personas del exterior y la sensación de bienestar en un “espacio público exento de conflictos”. Los visitantes (curadores, críticos y coleccionistas) exploran el paisaje autóctono y buscan el contacto directo con la producción artística local. Mientras, los creadores asisten a la preparación e instalación de obras, la intervención de edificios abandonados y reuniones festivas bajo el amparo institucional. La Habana arriba a sus 500 años manteniendo el atractivo internacional que genera su clima político, “la espontaneidad del pueblo” y “la riqueza de sus paisajes”. La ciudad se transforma para el turismo con la edificación de nuevos inmuebles, en el medio de una decadencia social generalizada.

A finales de 2017, los devastadores efectos del huracán de categoría 5 Irma, provocaron la cancelación de la Bienal programada para el último trimestre del 2018. La decisión de posponer la Bienal produjo reacciones considerables en el escenario artístico cubano. El artista Luis Manuel Otero y la historiadora del arte, Yanelys Núñez organizaron una bienal alternativa, la #00Bienal de La Habana, cuya ejecución – a contrapelo de la voluntad oficial- se llevó a cabo desde espacios independientes como estudios y casas de artistas. La #00Bienal de La Habana mantuvo vivo el espíritu de la Bienal en un momento de crisis y junto a exposiciones gubernamentales como el festival Artes de Cuba: Desde la Isla para el Mundo en Washington y Ola Cuba en la ciudad de Lille en Francia; sostuvieron la discusión – y con ello el interés- sobre el arte cubano a escala internacional.

Como plantean Pedro Cruz Sánchez y María Teresa Marín en El Turista como espectador del arte contemporáneo: “Las exposiciones se convierten en grandes operaciones de marketing y campañas bien estudiadas de publicidad que, al tiempo de crear el producto, crean la demanda social del mismo”. La mejor estrategia para la actual Bienal de La Habana hubiese sido invitar a Luis Manuel Otero y a Yanelys Nuñez para debatir sobre las experiencias de la #00Bienal, presentaran el catálogo y analizaran qué otras narrativas y modelos de gestión propició el evento. Su participación hubiese prometido una de las mejores intervenciones, una reconciliación, una esperanza, una ilusión de libertad creativa. Sin embargo, bajo la sombra del Decreto 349, Luis Manuel fue detenido por las autoridades el jueves 4 y 11 de abril para impedir la realización de acciones durante el evento. Desde su casa en Damas No. 955 en La Habana Vieja, el artista prepara la Bienal sin 349. Una bienal alternativa donde expondrá la serie Se USA: un homenaje a la historia minúscula y un reclamo a la libertad de opinión.

Con el propósito de “descentralizar” la escena artística cubana -algo que ya se había puesto en práctica durante la #00Bienal con el lema “En cada estudio, una Bienal”- varios artistas abren las puertas de sus casas para presentar proyectos curatoriales y de colaboración. El artista Reynier Leyva Novo inaugura en su domicilio cito en Justo No. 63 en el barrio Párraga la exhibición Patria, Muerte y Azúcar sobre la temática de la esclavitud. Además, el dúo creativo Cara Lewis y Alejandro Figueredo presentarán en la residencia ubicada en la Calle 22 No. 309 en el Vedado, la exhibición Cantos Comunes. El evento –al decir de sus organizadores- propone lo lúdico y lo absurdo como estrategia para narrar la historia de los acontecimientos simples y cotidianos. Para ello, durante un día, se presentarán una serie de re-performances y re-interpretaciones de los Flux-events originales de los años sesenta y acciones de artistas contemporáneos basadas en instrucciones.

Por primera vez la Bienal de La Habana extiende sus acciones hacia otras provincias del país. En Matanzas, la artista María Magdalena Campos-Pons llama la atención sobre la relevancia histórica, cultural y geográfica de su región natal. El proyecto colectivo Ríos Intermitentes agrupa más de 40 artistas nacionales e internacionales entre quienes se encuentran Cullen Washington, Adam Elkins y Carrie Mae Weems.

La Bienal de La Habana sesionará bajo el título “La construcción de lo posible” desde el 12 de abril hasta el 12 de mayo. Según datos oficiales, se llevarán a cabo 60 muestras colectivas, 36 exhibiciones personales y bipersonales, 85 open estudios y 19 intervenciones en espacios públicos. Además, acogerá un amplio número de artistas procedentes de África (Mali, República del Congo, Benin, Kenia, Marruecos, República de Senegal, Nigeria y Egipto), Medio Oriente (Siria e Irán), Europa (España, Finlandia, Alemania, Francia y Portugal), Asia (Japón, China, India y Filipinas), América Latina (Argentina, Colombia, Chile y México) y el Caribe (Barbados, Martinica, Haití, Puerto Rico y República Dominicana).

Entre las exhibiciones principales se encuentran la muestra colectiva en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam donde participan artistas como David Beltrán (Cuba), Camilo Yañez (Chile), Maya Watanabe (Perú), Abdoulaye Konaté (Mali), Alexia Miranda (El Salvador) y Adler Guerrier (Haití-EEUU). Este último parte de la investigación sobre la herencia haitiana en Cuba para reflexionar sobre las características del paisaje caribeño. Un enfoque similar es ofrecido por la artista Charo Oquet (República Dominicana-EEUU) en la exhibición colectiva en Casa de México. Su instalación Voces de Calibán explora las prácticas culturales de las comunidades afrocaribeñas a partir de las nociones de alegría, esperanza y sanación. En la calle Malecón 307 entre Galiano y San Nicolás puede encontrarse Cumanana (Pa´Nicomedes Santa Cruz, Nicolás Guillén y Alanna Lockward) del artista William Córdoba (Perú-EEUU). La obra es una meditación sobre los diálogos de la diáspora africana en el Caribe y las Américas a partir de la intersección de los valores entre la arquitectura andina y la arquitectura vernácula contemporánea. En el Centro Hispanoamericano de Cultura, Oscar Figueroa (Costa Rica) presenta On the other side of the railroads, un conjunto de obras que replantean las ideas de progreso y modernidad en Centroamérica.