Aldeide Delgado presenta su investigación Abstración Solida.

Janet Batet: El press release lee: “(…) esta exhibición constituye la primera presentación pública en Miami de un año de investigación”. ¿La investigación comprende un programa de exposiciones? Explícame un poco al respecto.

Aldeide Delgado: Abstracción Sólida es el título de un proyecto (premiado con la Beca de Investigación y Producción de Texto Crítico Teor/éTica 2017) orientado al estudio del archivo discursivo de la abstracción y en qué medida continúa su vigencia. El proyecto inicialmente asumió el análisis de las redes conceptuales, en torno a la abstracción, generadas en Guatemala, Costa Rica y Cuba. Desde esa perspectiva, la exhibición constituye una parte de un ensayo mayor que seguiré explorando, tanto desde contextos específicos como de las relaciones que pueden establecerse, entre los procesos artísticos de diferentes zonas geográficas.

JB: Según declaraciones: “Abstracción Sólida supone la transgresión del paradigma epistemológico moderno de la abstracción y la reducción de su estudio –particularmente en el arte cubano- a las iniciativas grupales de los cincuenta.” De aquí se desprenden dos preguntas: ¿Realmente consideras que el estudio de esta problemática se ha restringido en el caso cubano a las iniciativas grupales de los cincuenta? Por favor, explícame más al respecto.

AD: Cuando menciono “reducción de su estudio –particularmente en el arte cubano- a las iniciativas grupales de los cincuenta” me refiero a una generalidad que desconoce la producción abstracta contemporánea cubana. Creo que era necesario llamar la atención, desde el propio comunicado, sobre los intereses de la muestra. En este caso, no consistía en una apreciación de obras de Carmen Herrera o Sandú Darié como pensaron varios cuando vieron el título o supieron la temática. También, este fue un punto muy interesante que salió a relucir en el pasado conversatorio de CIFO en el marco de la exhibición Triangule. Adriana Herrera –quien fungía como moderadora- realizó un señalamiento que provocó la intervención de los panelistas y también del público. Se trató en sus palabras de “profundizar los estudios sobre los acontecimientos de 1963 cuando se realizó la exposición Expresionismo Abstracto: una muestra que había marcado el cierre o debilitamiento de la abstracción”. En este momento el tono del conversatorio, en un contexto bastante plural –no todos eran entendidos en el arte cubano- parecía ser que la abstracción había terminado en 1963. Si consideramos que las voces del arte abstracto cubano en exposiciones significativas como la propia Triángulo: Loló Soldevilla, Sandu Darié and Carmen Herrera, Carmen Herrera: Lines of Sight en el Whitney Museum of American Art, América Fría. Abstracción geométrica en Latinoamérica (1934-1973) en la Fundación Juan March, The Sites of Latin American Abstraction (CIFO, 2009), The Geometry of Hope (The Blanton Museum of Art, 2007) o Inverted Utopias (Museum of Fine Arts, Houston, 2004) por solo mencionar algunos ejemplos, se ha concentrado en nuestra vanguardia, -es decir los aportes ideo-estéticos de las iniciativas grupales y autores solitarios- es entendible el planteamiento que reconoce su extinción hacia 1963 debido a los lineamientos político-culturales favorecidos por la Revolución. Volviendo al conversatorio, fue muy interesante como Elsa Vega mencionó, un “redescubrimiento de la abstracción en jóvenes artistas como Francisco Masó, Jesús Hernández Güero o David Beltrán”. Por otro lado, René Francisco comentó la influencia que Ella Fontanals-Cisneros ha tenido en el acercamiento actual a la abstracción por parte de artistas como Los Carpinteros o su propio caso. Por último, Glexis Novoa intervino rememorando la exposición Es lo que ves como un ejemplo de la continuidad de la abstracción y su implementación como lenguaje en períodos no exentos de crisis política y controversia.

Las muestras recientes Abstracting History en el PAMM  y Between The Real and The Imagined: Abstract Art from Cintas Fellows curada por Elizabeth Cerejido en el Coral Gables Museum han proveído una perspectiva de análisis ampliada en relación al desarrollo de la abstracción cubana. Sin embargo, Elizabeth Cerejido reconoce en entrevista a Cuban Art News:

Después de la revolución de 1959, la abstracción se equiparó con los gustos burgueses, entre otros, que se oponían a la política cultural de la revolución. El arte contemporáneo de Cuba tiene pocos ejemplos de artistas que trabajan la abstracción. Sin embargo, los artistas de la diáspora, especialmente los que abandonaron Cuba siendo adultos, Rafael Soriano, Agustín Fernández, Baruj Salinas, etc., siguieron desarrollando su propio lenguaje distinto en la abstracción. Soriano y Carreño, curiosamente, abandonaron los asuntos estructurales del arte concreto en busca de un lenguaje más personal. Carreño volvió a la figuración, aunque con un toque surrealista.[1]

Aun cuando reconozco el trabajo desempeñado tanto a nivel ensayístico de especialistas (Gerardo Mosquera, Ernesto Menéndez-Conde, Elsa Vega, Nelson Herrera, Rafael Díaz-Casas y tú, Janet Batet) como expositivo (Arte abstracto cubano, 1995; Pinturas del silencio, 1997; El grito silencioso, 2013) consideré oportuno declarar la postura investigativa de la muestra, que como puedes apreciar, se plantea heredera de todo este trabajo anterior.

JB: Sin duda, esta hipótesis ha sido trabajada con antelación por varios estudiosos/historiadores dentro del arte cubano (de ahí la pregunta anterior). Me gustaría saber cómo se posiciona tu investigación para con estos estudios/antecedentes insoslayables.

AD: Ya adelantaba un poco la respuesta a esta pregunta en el párrafo anterior. El estudio del archivo discursivo de la abstracción ha implicado un extenso proceso de revisión, de materiales bibliográficos, para generar una historia sobre cómo el campo intelectual ha reflexionado sobre la abstracción y proveer, consecuentemente, de herramientas que bien pueden enriquecer una tradición del pensamiento cubano, en este caso  particular. Indagar en el archivo discursivo…me permite evidenciar las posturas teóricas, las polémicas y los momentos histórico-artísticos claves desarrollados en una etapa de contradicciones. Desde esa perspectiva, mi enfoque ha estado influenciado por los estudios de recepción y la relación de textos, como problema de la historiografía intelectual, así como tiene en la tesis de doctorado Abstracción e ideologías estéticas en Cuba de Ernesto Menéndez Conde uno de los referentes metodológicos fundamentales.

JB: ¿Cómo fue el proceso de selección de artistas para esta exposición?

AD: Lo primero que debe quedar claro es que no es una exposición de artistas abstractos o una historia/antología de la abstracción cubana. De tener este objetivo hay nombres insoslayables que estarían en la exhibición. La muestra resulta una provocación, un diálogo, una reflexión en torno a cómo la abstracción puede ser entendida como un lenguaje radical hoy. Me interesaba poder generar un discurso que posibilitara un cambio de paradigmas respecto a lo que entendemos por obra abstracta y en ese sentido, extender sus bordes, sus límites, a partir de la generación de proyectos específicos para el espacio o que terminaran destacando por su dimensión contaminante, emplazada, específica. Por otro lado, también era necesario destacar la producción de un grupo de artistas cuya inserción en una muestra de “arte abstracto” generaba per se un acto de desobediencia.

[1] Arte abstracto, colección CINTAS, y “Un Gambito Curatorial” http://www.cubanartnews.org/es/news/abstract-art-cintas-fellows-and-a-curatorial-gambit

Aldeide Delgado presenta su investigación Abstración Solida.

Janet Batet: El press release lee: “(…) esta exhibición constituye la primera presentación pública en Miami de un año de investigación”. ¿La investigación comprende un programa de exposiciones? Explícame un poco al respecto.

Aldeide Delgado: Abstracción Sólida es el título de un proyecto (premiado con la Beca de Investigación y Producción de Texto Crítico Teor/éTica 2017) orientado al estudio del archivo discursivo de la abstracción y en qué medida continúa su vigencia. El proyecto inicialmente asumió el análisis de las redes conceptuales, en torno a la abstracción, generadas en Guatemala, Costa Rica y Cuba. Desde esa perspectiva, la exhibición constituye una parte de un ensayo mayor que seguiré explorando, tanto desde contextos específicos como de las relaciones que pueden establecerse, entre los procesos artísticos de diferentes zonas geográficas.

JB: Según declaraciones: “Abstracción Sólida supone la transgresión del paradigma epistemológico moderno de la abstracción y la reducción de su estudio –particularmente en el arte cubano- a las iniciativas grupales de los cincuenta.” De aquí se desprenden dos preguntas: ¿Realmente consideras que el estudio de esta problemática se ha restringido en el caso cubano a las iniciativas grupales de los cincuenta? Por favor, explícame más al respecto.

AD: Cuando menciono “reducción de su estudio –particularmente en el arte cubano- a las iniciativas grupales de los cincuenta” me refiero a una generalidad que desconoce la producción abstracta contemporánea cubana. Creo que era necesario llamar la atención, desde el propio comunicado, sobre los intereses de la muestra. En este caso, no consistía en una apreciación de obras de Carmen Herrera o Sandú Darié como pensaron varios cuando vieron el título o supieron la temática. También, este fue un punto muy interesante que salió a relucir en el pasado conversatorio de CIFO en el marco de la exhibición Triangule. Adriana Herrera –quien fungía como moderadora- realizó un señalamiento que provocó la intervención de los panelistas y también del público. Se trató en sus palabras de “profundizar los estudios sobre los acontecimientos de 1963 cuando se realizó la exposición Expresionismo Abstracto: una muestra que había marcado el cierre o debilitamiento de la abstracción”. En este momento el tono del conversatorio, en un contexto bastante plural –no todos eran entendidos en el arte cubano- parecía ser que la abstracción había terminado en 1963. Si consideramos que las voces del arte abstracto cubano en exposiciones significativas como la propia Triángulo: Loló Soldevilla, Sandu Darié and Carmen Herrera, Carmen Herrera: Lines of Sight en el Whitney Museum of American Art, América Fría. Abstracción geométrica en Latinoamérica (1934-1973) en la Fundación Juan March, The Sites of Latin American Abstraction (CIFO, 2009), The Geometry of Hope (The Blanton Museum of Art, 2007) o Inverted Utopias (Museum of Fine Arts, Houston, 2004) por solo mencionar algunos ejemplos, se ha concentrado en nuestra vanguardia, -es decir los aportes ideo-estéticos de las iniciativas grupales y autores solitarios- es entendible el planteamiento que reconoce su extinción hacia 1963 debido a los lineamientos político-culturales favorecidos por la Revolución. Volviendo al conversatorio, fue muy interesante como Elsa Vega mencionó, un “redescubrimiento de la abstracción en jóvenes artistas como Francisco Masó, Jesús Hernández Güero o David Beltrán”. Por otro lado, René Francisco comentó la influencia que Ella Fontanals-Cisneros ha tenido en el acercamiento actual a la abstracción por parte de artistas como Los Carpinteros o su propio caso. Por último, Glexis Novoa intervino rememorando la exposición Es lo que ves como un ejemplo de la continuidad de la abstracción y su implementación como lenguaje en períodos no exentos de crisis política y controversia.

Las muestras recientes Abstracting History en el PAMM  y Between The Real and The Imagined: Abstract Art from Cintas Fellows curada por Elizabeth Cerejido en el Coral Gables Museum han proveído una perspectiva de análisis ampliada en relación al desarrollo de la abstracción cubana. Sin embargo, Elizabeth Cerejido reconoce en entrevista a Cuban Art News:

Después de la revolución de 1959, la abstracción se equiparó con los gustos burgueses, entre otros, que se oponían a la política cultural de la revolución. El arte contemporáneo de Cuba tiene pocos ejemplos de artistas que trabajan la abstracción. Sin embargo, los artistas de la diáspora, especialmente los que abandonaron Cuba siendo adultos, Rafael Soriano, Agustín Fernández, Baruj Salinas, etc., siguieron desarrollando su propio lenguaje distinto en la abstracción. Soriano y Carreño, curiosamente, abandonaron los asuntos estructurales del arte concreto en busca de un lenguaje más personal. Carreño volvió a la figuración, aunque con un toque surrealista.[1]

Aun cuando reconozco el trabajo desempeñado tanto a nivel ensayístico de especialistas (Gerardo Mosquera, Ernesto Menéndez-Conde, Elsa Vega, Nelson Herrera, Rafael Díaz-Casas y tú, Janet Batet) como expositivo (Arte abstracto cubano, 1995; Pinturas del silencio, 1997; El grito silencioso, 2013) consideré oportuno declarar la postura investigativa de la muestra, que como puedes apreciar, se plantea heredera de todo este trabajo anterior.

JB: Sin duda, esta hipótesis ha sido trabajada con antelación por varios estudiosos/historiadores dentro del arte cubano (de ahí la pregunta anterior). Me gustaría saber cómo se posiciona tu investigación para con estos estudios/antecedentes insoslayables.

AD: Ya adelantaba un poco la respuesta a esta pregunta en el párrafo anterior. El estudio del archivo discursivo de la abstracción ha implicado un extenso proceso de revisión, de materiales bibliográficos, para generar una historia sobre cómo el campo intelectual ha reflexionado sobre la abstracción y proveer, consecuentemente, de herramientas que bien pueden enriquecer una tradición del pensamiento cubano, en este caso  particular. Indagar en el archivo discursivo…me permite evidenciar las posturas teóricas, las polémicas y los momentos histórico-artísticos claves desarrollados en una etapa de contradicciones. Desde esa perspectiva, mi enfoque ha estado influenciado por los estudios de recepción y la relación de textos, como problema de la historiografía intelectual, así como tiene en la tesis de doctorado Abstracción e ideologías estéticas en Cuba de Ernesto Menéndez Conde uno de los referentes metodológicos fundamentales.

JB: ¿Cómo fue el proceso de selección de artistas para esta exposición?

AD: Lo primero que debe quedar claro es que no es una exposición de artistas abstractos o una historia/antología de la abstracción cubana. De tener este objetivo hay nombres insoslayables que estarían en la exhibición. La muestra resulta una provocación, un diálogo, una reflexión en torno a cómo la abstracción puede ser entendida como un lenguaje radical hoy. Me interesaba poder generar un discurso que posibilitara un cambio de paradigmas respecto a lo que entendemos por obra abstracta y en ese sentido, extender sus bordes, sus límites, a partir de la generación de proyectos específicos para el espacio o que terminaran destacando por su dimensión contaminante, emplazada, específica. Por otro lado, también era necesario destacar la producción de un grupo de artistas cuya inserción en una muestra de “arte abstracto” generaba per se un acto de desobediencia.

[1] Arte abstracto, colección CINTAS, y “Un Gambito Curatorial” http://www.cubanartnews.org/es/news/abstract-art-cintas-fellows-and-a-curatorial-gambit