Abstracción Sólida. Entrevista a Aldeide Delgado sobre las estrategias desobedientes en el arte cubano contemporáneo.

Francine Birbragher-Rozencwaig: ¿De dónde surge el título “Solid Abstraction“?

Aldeide Delgado: La idea de Abstracción Sólida como título surgió como una manera de establecer un vínculo entre la producción abstracta latinoamericana de carácter geométrico, “frío”, concreto y el conceptualismo latinoamericano; introduciendo de ese modo el proyecto en lo que investigadores como Cecilia Fajardo-Hill, Adán Vallecillo o Maria Lind han denominado abstracción conceptual, abstracción significativa, abstracción implicada, abstracción política, abstracción abierta y un largo etcétera. Abstracción Sólida permitía establecer un juego entre ambas terminologías, demostrando, de ese modo, la naturaleza interdisciplinar, investigativa y cuasi activista de las propuestas presentes en la exhibición.

FB-R: ¿Cómo encaja este proyecto en tu investigación y cómo se beneficia el poder presentar una exposición como parte del mismo?

AD: Abstracción Sólida: Estrategias desobedientes en el arte cubano contemporáneo deriva de un proyecto de investigación mayor que fue premiado con la Beca de Investigación y Producción de Texto Crítico Teor/éTica 2017, Abstracción Sólida: Derroteros políticos en Centro América y el Caribe. Este último revisa desde una perspectiva crítica los acercamientos discursivos hacia el arte abstracto en la región, contribuyendo de ese modo a la constatación de los paradigmas conceptuales que acompañaron(an) el hecho artístico. Abstracción Sólida: Derroteros políticos en Centro América y el Caribe supone un precedente teórico significativo para la exhibición, en la medida en que uno de sus capítulos, Sobre el compromiso social del arte: Abstracción en Cuba, abarca el conflicto sobre los contenidos de la obra abstracta desde los años cincuenta y su continuación en la segunda mitad del siglo XX. La oportunidad que supuso la realización de una muestra orientada hacia el desarrollo de la abstracción cubana contemporánea es importante, no solo porque permite visualizar parte de los resultados de un año de investigación en torno a este tema, sino porque, además, posiciona el discurso de la abstracción cubana más allá de las fronteras que lo reducen a su entendimiento moderno.

FB-R: ¿Cuál es el hilo conductor de la muestra?

AD: Desde el inicio -ante la propuesta de Miami Biennale en colaboración con Henrique Faria Fine Art de realizar una exhibición sobre abstracción cubana contemporánea- tuve presente la idea de una exposición que cuestionara en sí misma la naturaleza del arte abstracto. Una muestra más sobre el discurso o el pensamiento en torno a la abstracción y sus potencialidades en el contexto de creación actual y menos, una pretensión cronológica o temática en torno a su desarrollo. La noción de desobediencia resultaba muy asequible en ese sentido. Primero, porque constituye un término recurrente en los enunciados políticos de los artistas – pensemos por ejemplo la categoría de desobediencia tecnológica desarrollada por Ernesto Oroza- y segundo, porque la desobediencia está conectada a las nociones de desprendimiento –si seguimos a Walter Mignolo y el concepto de desobediencia epistémica-  y también con la idea de resistencia. Esto último además hallaba su referente en una de las frases de Severo Sarduy para quien los pintores de la resistencia, eran abstractos.

La desobediencia permite establecer un vínculo con las conceptualizaciones del disenso en Jacques Rancière; de ahí que, como menciono en el press release de la muestra, implique una reconfiguración de las lógicas obedientes consensuales a través de preguntas totalmente nuevas. Pretendí que todas las obras presentes en la exhibición plantearan de un modo u otro un acto de desobediencia, en algunos casos más poético –la experiencia migratoria como acción de desobediencia (Yaima Carrazana, Aurora de Armendi) – en otros más visceral –la agresión de los agentes del poder cubano a los núcleos de la sociedad civil (Francisco Masó, Ernesto Oroza). La desobediencia incluso podría encontrarse en el hecho de incluir determinadas obras en una exposición de arte abstracto o como planteó Oroza, en ese sentido, mediante la invitación a participar en la muestra de otros actores (Gean Moreno, Ana Olema, Annelys PM Casanova) no contemplados inicialmente. Desobedecer es desacordar con la autoridad estética –el paradigma epistemológico moderno de la abstracción- la autoridad social, económica, estatal, curatorial; pero también redefinir, intervenir y reformular los espacios y trascender los formulismos discursivos.

FB-R: ¿En qué te basas para seleccionar los artistas y las obras presentadas en la exposición?

AD: Varios de los artistas incluidos en la exposición forman parte de la investigación Abstracción Sólida. Derroteros políticos en Centroamérica y el Caribe. Con ellos he mantenido una relación constante de seguimiento de sus trabajos, así como un proceso de comunicación previo. En primer lugar, vale señalar que el concepto manejado permite el desarrollo de una muestra más amplia, con mayor presencia de artistas y obras. Lo que se ha mostrado ha sido una selección dependiendo básicamente de las oportunidades que brindaba el espacio. Tuve que decantar de un listado inicial de más de 15 artistas cuya obra posibilitaba su incorporación a la muestra. Sin embargo, las razones principales que determinaron la selección final fueron el apego al concepto curatorial, la posibilidad de dinamitar el espacio físico de exhibición y el diálogo visual y conceptual que podría establecer la obra de acuerdo a la propia idea de abstracción.

Por ejemplo, la selección de un artista como Glexis Novoa fue un elemento clave desde el principio, pues me interesaba establecer un nexo con los sucesos de la exposición de abstracción No es solo lo que ves desarrollada en Cuba en el año 1989, como resultado de las acciones de censura del gobierno hacia un grupo de artistas. No es solo lo que ves posiciona la conversación sobre la abstracción cubana en el terreno político y Glexis Novoa no solo fue uno de los artistas participantes en esta muestra, sino además fue su gestor. Otros artistas como Rafael Domenech o Ernesto Oroza me atrajeron por la naturaleza investigativa de sus propuestas. En particular la noción de mapas urbanos abstractos desarrollada por Oroza y la relación con la dinámica de la ciudad también planteada en Domenech. La experiencia en torno a la idea de abstracción contaminante, fluida, abierta, como lenguaje que el artista utiliza para viabilizar procesos más complejos de creación, pero que también es capaz de descartar cuando cree necesario es significativa. En este sentido, las obras de Filio Gálvez y Rodolfo Peraza aportaban un componente vinculado al procesamiento de archivos y los sistemas informáticos. En todos los artistas de un modo u otro, prima el trabajo con lo cotidiano, con estrategias de recolección, apropiación y análisis de datos. Elementos perceptibles en las propuestas del Chino Novo, Yaima Carrazana, Francisco Masó o Quisqueya Henríquez.

FB-R: ¿Qué papel juegan las nuevas tecnologías en el desarrollo de estas propuestas?

AD: Difícil pregunta porque las llamadas “nuevas tecnologías” ya no lo son, pero creo que la respuesta a esta interrogante se haya concretamente en las obras de Filio Gálvez y Rodolfo Peraza; aun cuando artistas como Francisco Masó, Quisqueya Henríquez y Chino Novo se apoyen de imágenes provenientes de Internet para la realización de sus proyectos. En el caso de Gálvez y su serie GIS Studies aprovecha los patrones de colores provocados por la baja conexión a Internet al escribir una palabra en la barra de búsqueda de Google; generando con ello, una serie de collages que devienen traducción estética de determinados conceptos. Por otra parte, Peraza en su serie Pilgram 1.0 se apoya de un programa de visualización de datos para graficar las estadísticas del uso de aplicaciones en los puntos WiFi en Cuba. Los resultados indican que las mayores aplicaciones usadas son Facebook y Messenger, círculos azules y verdes respectivamente, por lo que la obra resulta un análisis sobre las necesidades de comunicación de una Isla condenada al ostracismo.

Abstracción Sólida. Entrevista a Aldeide Delgado sobre las estrategias desobedientes en el arte cubano contemporáneo.

Francine Birbragher-Rozencwaig: ¿De dónde surge el título “Solid Abstraction“?

Aldeide Delgado: La idea de Abstracción Sólida como título surgió como una manera de establecer un vínculo entre la producción abstracta latinoamericana de carácter geométrico, “frío”, concreto y el conceptualismo latinoamericano; introduciendo de ese modo el proyecto en lo que investigadores como Cecilia Fajardo-Hill, Adán Vallecillo o Maria Lind han denominado abstracción conceptual, abstracción significativa, abstracción implicada, abstracción política, abstracción abierta y un largo etcétera. Abstracción Sólida permitía establecer un juego entre ambas terminologías, demostrando, de ese modo, la naturaleza interdisciplinar, investigativa y cuasi activista de las propuestas presentes en la exhibición.

FB-R: ¿Cómo encaja este proyecto en tu investigación y cómo se beneficia el poder presentar una exposición como parte del mismo?

AD: Abstracción Sólida: Estrategias desobedientes en el arte cubano contemporáneo deriva de un proyecto de investigación mayor que fue premiado con la Beca de Investigación y Producción de Texto Crítico Teor/éTica 2017, Abstracción Sólida: Derroteros políticos en Centro América y el Caribe. Este último revisa desde una perspectiva crítica los acercamientos discursivos hacia el arte abstracto en la región, contribuyendo de ese modo a la constatación de los paradigmas conceptuales que acompañaron(an) el hecho artístico. Abstracción Sólida: Derroteros políticos en Centro América y el Caribe supone un precedente teórico significativo para la exhibición, en la medida en que uno de sus capítulos, Sobre el compromiso social del arte: Abstracción en Cuba, abarca el conflicto sobre los contenidos de la obra abstracta desde los años cincuenta y su continuación en la segunda mitad del siglo XX. La oportunidad que supuso la realización de una muestra orientada hacia el desarrollo de la abstracción cubana contemporánea es importante, no solo porque permite visualizar parte de los resultados de un año de investigación en torno a este tema, sino porque, además, posiciona el discurso de la abstracción cubana más allá de las fronteras que lo reducen a su entendimiento moderno.

FB-R: ¿Cuál es el hilo conductor de la muestra?

AD: Desde el inicio -ante la propuesta de Miami Biennale en colaboración con Henrique Faria Fine Art de realizar una exhibición sobre abstracción cubana contemporánea- tuve presente la idea de una exposición que cuestionara en sí misma la naturaleza del arte abstracto. Una muestra más sobre el discurso o el pensamiento en torno a la abstracción y sus potencialidades en el contexto de creación actual y menos, una pretensión cronológica o temática en torno a su desarrollo. La noción de desobediencia resultaba muy asequible en ese sentido. Primero, porque constituye un término recurrente en los enunciados políticos de los artistas – pensemos por ejemplo la categoría de desobediencia tecnológica desarrollada por Ernesto Oroza- y segundo, porque la desobediencia está conectada a las nociones de desprendimiento –si seguimos a Walter Mignolo y el concepto de desobediencia epistémica-  y también con la idea de resistencia. Esto último además hallaba su referente en una de las frases de Severo Sarduy para quien los pintores de la resistencia, eran abstractos.

La desobediencia permite establecer un vínculo con las conceptualizaciones del disenso en Jacques Rancière; de ahí que, como menciono en el press release de la muestra, implique una reconfiguración de las lógicas obedientes consensuales a través de preguntas totalmente nuevas. Pretendí que todas las obras presentes en la exhibición plantearan de un modo u otro un acto de desobediencia, en algunos casos más poético –la experiencia migratoria como acción de desobediencia (Yaima Carrazana, Aurora de Armendi) – en otros más visceral –la agresión de los agentes del poder cubano a los núcleos de la sociedad civil (Francisco Masó, Ernesto Oroza). La desobediencia incluso podría encontrarse en el hecho de incluir determinadas obras en una exposición de arte abstracto o como planteó Oroza, en ese sentido, mediante la invitación a participar en la muestra de otros actores (Gean Moreno, Ana Olema, Annelys PM Casanova) no contemplados inicialmente. Desobedecer es desacordar con la autoridad estética –el paradigma epistemológico moderno de la abstracción- la autoridad social, económica, estatal, curatorial; pero también redefinir, intervenir y reformular los espacios y trascender los formulismos discursivos.

FB-R: ¿En qué te basas para seleccionar los artistas y las obras presentadas en la exposición?

AD: Varios de los artistas incluidos en la exposición forman parte de la investigación Abstracción Sólida. Derroteros políticos en Centroamérica y el Caribe. Con ellos he mantenido una relación constante de seguimiento de sus trabajos, así como un proceso de comunicación previo. En primer lugar, vale señalar que el concepto manejado permite el desarrollo de una muestra más amplia, con mayor presencia de artistas y obras. Lo que se ha mostrado ha sido una selección dependiendo básicamente de las oportunidades que brindaba el espacio. Tuve que decantar de un listado inicial de más de 15 artistas cuya obra posibilitaba su incorporación a la muestra. Sin embargo, las razones principales que determinaron la selección final fueron el apego al concepto curatorial, la posibilidad de dinamitar el espacio físico de exhibición y el diálogo visual y conceptual que podría establecer la obra de acuerdo a la propia idea de abstracción.

Por ejemplo, la selección de un artista como Glexis Novoa fue un elemento clave desde el principio, pues me interesaba establecer un nexo con los sucesos de la exposición de abstracción No es solo lo que ves desarrollada en Cuba en el año 1989, como resultado de las acciones de censura del gobierno hacia un grupo de artistas. No es solo lo que ves posiciona la conversación sobre la abstracción cubana en el terreno político y Glexis Novoa no solo fue uno de los artistas participantes en esta muestra, sino además fue su gestor. Otros artistas como Rafael Domenech o Ernesto Oroza me atrajeron por la naturaleza investigativa de sus propuestas. En particular la noción de mapas urbanos abstractos desarrollada por Oroza y la relación con la dinámica de la ciudad también planteada en Domenech. La experiencia en torno a la idea de abstracción contaminante, fluida, abierta, como lenguaje que el artista utiliza para viabilizar procesos más complejos de creación, pero que también es capaz de descartar cuando cree necesario es significativa. En este sentido, las obras de Filio Gálvez y Rodolfo Peraza aportaban un componente vinculado al procesamiento de archivos y los sistemas informáticos. En todos los artistas de un modo u otro, prima el trabajo con lo cotidiano, con estrategias de recolección, apropiación y análisis de datos. Elementos perceptibles en las propuestas del Chino Novo, Yaima Carrazana, Francisco Masó o Quisqueya Henríquez.

FB-R: ¿Qué papel juegan las nuevas tecnologías en el desarrollo de estas propuestas?

AD: Difícil pregunta porque las llamadas “nuevas tecnologías” ya no lo son, pero creo que la respuesta a esta interrogante se haya concretamente en las obras de Filio Gálvez y Rodolfo Peraza; aun cuando artistas como Francisco Masó, Quisqueya Henríquez y Chino Novo se apoyen de imágenes provenientes de Internet para la realización de sus proyectos. En el caso de Gálvez y su serie GIS Studies aprovecha los patrones de colores provocados por la baja conexión a Internet al escribir una palabra en la barra de búsqueda de Google; generando con ello, una serie de collages que devienen traducción estética de determinados conceptos. Por otra parte, Peraza en su serie Pilgram 1.0 se apoya de un programa de visualización de datos para graficar las estadísticas del uso de aplicaciones en los puntos WiFi en Cuba. Los resultados indican que las mayores aplicaciones usadas son Facebook y Messenger, círculos azules y verdes respectivamente, por lo que la obra resulta un análisis sobre las necesidades de comunicación de una Isla condenada al ostracismo.